
Una de las grandes preocupaciones que surgen al hacer una mudanza es que se nos raye algún mueble al que le tengamos especial cariño. Para evitar esto, envuelve los muebles con toallas o plástico de burbujas. Antes de embalar los muebles, te aconsejamos que lo saques todo y los limpies bien. Esto hará que la carga resulte más ligera a la hora de ser transportada. Vacía los cajones, estanterías, puertas y cualquier otro lugar de los muebles donde haya objetos guardados. Si es posible, desmonta aquellos muebles que sean demasiado grandes, ya que además de pesar menos, podrás subirlos más fácilmente a tu nuevo piso. Si la escalera es demasiado estrecha o no hay ascensor será más maniobrable por lo que es conveniente que no haya grandes muebles que trasladar. Si tienes aún las instrucciones de montaje, lo mejor que puedes hacer es desarmarlo y guardar en un recipiente todas las tuercas, tornillos y piezas pequeñas. Para proteger los muebles en una mudanza, la mejor opción es empaquetar las piezas de un mismo mueble en una sola caja. Utiliza papel de burbujas, toallas o mantas e incide especialmente en las patas de las mesas y sillas y barandas de las camas. Asegúrate de que ninguna pieza delicada queda expuesta. Si no tienes cajas suficientemente grandes para un mueble, recuerda etiquetarlas bien. De lo contrario, te aconsejamos que hagas fotos de cada paso para saber cómo montar los muebles en tu nuevo hogar y tardes menos. Será importante que mantengas el recipiente con las piezas cerca del mueble correspondiente para localizarlas después con facilidad. No dejes todos los muebles a desmontar para el último día: si tienes la posibilidad desmóntalos progresivamente ya que él día de la mudanza es preferible no tener más tareas que la de centrarnos en el propio traslado, para evitar situaciones de estrés.
Cualquier pieza del mueble que pueda deslizarse durante la mudanza, ya sea una puerta o un cajón, deberá estar debidamente cerrado con cinta adhesiva. Para no dañar el acabado de los muebles con el pegamento adhesivo, es recomendable envolver la pieza antes en plástico.
En el caso de los sofás y sillas, envuélvelos con plástico para evitar que se ensucien. Si cuentan con patas, ruedas o cojines, quítalos y guárdalos en bolsas de plástico separados para evitar que sufran desperfectos. Para muebles con cristales o espejos, cubre las partes del cristal con cartón por la parte exterior e interior. Si el mueble sufre algún golpe, los cartones lo amortiguarán. Si tienes baldas de cristal, es preferible que las envuelvas una a una en cartón o plástico de burbujas reforzando con abundante precinto las esquinas.
Para proteger las mesas de cristal, lo ideal es usar mantas y toallas gruesas. Cuando metas las piezas en cajas, añade también periódicos, trapos u otros materiales de embalaje en las cajas para asegurarte de que el vidrio no tenga espacio para moverse.
Para este tipo de muebles, la mejor opción es envolverlos con plástico de burbujas para evitar las rasgaduras, la humedad y cualquier otro tipo de daño. Puedes comprar este material en tiendas de bricolaje o en comercios mayoristas a través de Internet.